Dos formas de proteger el acero frente a la corrosión
Una de las decisiones técnicas más habituales al encargar herrajes para hormigón prefabricado es elegir el acabado anticorrosivo: galvanizado en caliente o cincado (galvanizado) electrolítico. Ambos protegen el acero mediante una capa de zinc, pero el proceso de aplicación, el espesor de esa capa y, por tanto, la durabilidad esperada en cada ambiente son distintos.
Cincado electrolítico (según EN ISO 2081)
En el cincado electrolítico, la pieza se sumerge en un baño con sales de zinc y, mediante una corriente eléctrica, se deposita una fina capa de zinc sobre la superficie del acero. Es un proceso que ofrece un acabado uniforme y estético, con espesores de capa relativamente reducidos, adecuado para piezas de interior o de exposición ambiental moderada, como muchas de las escuadras y escuadras dentadas que fabricamos para uniones estructurales protegidas.
Galvanizado en caliente
El galvanizado en caliente consiste en sumergir la pieza de acero en un baño de zinc fundido a alta temperatura, lo que genera una capa de recubrimiento considerablemente más gruesa que en el proceso electrolítico, con una unión metalúrgica entre el zinc y el acero base. Esta mayor cantidad de zinc se traduce en una protección anticorrosiva más duradera frente a la intemperie, la humedad continuada y los ciclos de condensación, por lo que es el acabado que recomendamos como estándar en piezas de exterior: sistemas de retención de fachadas, sujeción de correas y vigas delta en cubierta, o placas de anclaje expuestas durante la fase de cimentación.
¿Cómo elegir entre uno y otro?
- Piezas de interior o exposición moderada: el cincado electrolítico suele ser suficiente y ofrece un acabado más fino.
- Piezas de exterior permanente: cubiertas, fachadas, elementos en contacto con el terreno o la cimentación, recomendamos galvanizado en caliente por su mayor espesor de protección.
- Ambientes muy agresivos (costeros, industriales con presencia de sales o químicos): en estos casos, ni el galvanizado en caliente puede ser suficiente, y valoramos junto al cliente la opción de acero inoxidable AISI 304.
El coste no debería ser el único criterio
Es habitual que el galvanizado en caliente tenga un coste algo superior al cincado electrolítico, lo que a veces lleva a elegir la opción más económica sin valorar el ciclo de vida completo de la pieza. Una escuadra o un anclaje oculto que falla por corrosión antes de lo esperado no solo supone un coste de sustitución, sino también, en muchos casos, una intervención en una zona de la estructura ya terminada, mucho más costosa que la diferencia de precio entre acabados en el momento del pedido inicial.
Si tienes dudas sobre qué acabado necesita tu proyecto según su ubicación y exposición ambiental, nuestro equipo técnico puede asesorarte. Contacta con nosotros o consulta nuestra categoría de retención de fachadas para ver aplicaciones típicas de cada acabado.
