Corrosión galvánica en uniones metálicas: cómo evitarla en obra
Una de las causas de fallo prematuro más frecuentes en uniones metálicas de obra no tiene que ver con el cálculo estructural, sino con la química: la corrosión galvánica que aparece cuando se combinan, sin protección adecuada, metales de distinto potencial electroquímico en presencia de humedad.
Qué es la corrosión galvánica
Cuando dos metales distintos están en contacto eléctrico y expuestos a un electrolito (habitualmente agua con sales disueltas, como el agua de lluvia), se establece una pequeña corriente eléctrica entre ambos. El metal con menor potencial (más “activo”, como el acero al carbono) se corroe de forma acelerada, mientras que el metal más “noble” (como el acero inoxidable) queda protegido a su costa. El resultado es una corrosión localizada, rápida y a menudo inesperada, precisamente en el punto de contacto entre ambos materiales.
Combinaciones habituales de riesgo en obra
- Tornillería inoxidable sobre estructura de acero galvanizado sin arandela aislante, un error muy común cuando se mezcla material de dos suministros distintos.
- Canalones o bajantes de acero inoxidable sujetos con abrazaderas de acero al carbono, sin recubrimiento adecuado en el punto de contacto.
- Anclajes de acero inoxidable en contacto directo con armaduras de acero al carbono del hormigón, en according zonas donde ambos metales quedan próximos.
Cómo evitarla
- Igualar materiales siempre que sea posible: si la tornillería es inoxidable, que la arandela y la pieza de apoyo también lo sean.
- Aislar eléctricamente la unión cuando no se puedan igualar los materiales, mediante arandelas o casquillos no conductores.
- Evitar la humedad estancada en el punto de unión, ya que sin electrolito el proceso galvánico prácticamente no avanza.
Nuestro criterio en fabricación
Cuando fabricamos un conjunto de piezas para un mismo proyecto —escuadras, arandelas, tornillería—, recomendamos siempre mantener la coherencia de materiales en todo el sistema, y advertimos al cliente cuando detectamos que una pieza solicitada en un material no es compatible con el resto de elementos ya instalados en la obra. Es una revisión sencilla que evita problemas de corrosión que, de otro modo, solo se detectan años después, cuando ya han debilitado la unión.
Si tienes dudas sobre la compatibilidad de materiales de tu proyecto, consúltanos antes de cerrar el pedido.
