Dos sistemas de fijación, dos secuencias de obra distintas
Al encargar una placa de anclaje, una de las primeras decisiones técnicas es el sistema de fijación al hormigón: garrotas soldadas, embebidas antes del hormigonado, o pernos y espárragos sobre los que se apoya la placa después. La elección no es solo una cuestión de preferencia, sino que depende de la secuencia constructiva prevista en cada proyecto.
Placas con garrotas soldadas
Las garrotas son redondos de acero doblados y soldados a la cara inferior de la placa, que quedan embebidos en el hormigón durante el propio hormigonado de la cimentación. El resultado es un conjunto monolítico entre placa y cimentación desde el primer momento, sin necesidad de una fase posterior de fijación. Es la solución habitual cuando la placa se coloca y nivela antes de verter el hormigón.
Placas con pernos o espárragos embebidos
En este sistema, los pernos se fijan primero en la cimentación (embebidos en el hormigonado o mediante anclajes químicos o mecánicos posteriores), y la placa se coloca después, apoyándose y atornillándose sobre ellos. Esta secuencia permite un margen de nivelación y ajuste durante el propio montaje del pilar, corrigiendo pequeñas desviaciones de replanteo antes del apriete definitivo.
¿Cuándo conviene cada sistema?
- Garrotas soldadas: cuando la posición final de la placa es conocida con precisión antes del hormigonado y no se prevé necesidad de ajuste posterior.
- Pernos embebidos: cuando se necesita capacidad de nivelación durante el montaje, por ejemplo en pilares metálicos donde la verticalidad final se ajusta en obra.
- Anclajes químicos o mecánicos posteriores: en rehabilitación, cuando la cimentación ya existe y no es posible embeber ningún elemento durante un hormigonado.
El espesor de la placa, un factor tan importante como el sistema de fijación
Independientemente del sistema elegido, el espesor de la placa —fabricamos desde 5 hasta 50 mm— debe dimensionarse en función de la carga axial y el momento flector que transmite el pilar, así como de la resistencia del hormigón de apoyo. Una placa con un sistema de fijación correcto pero un espesor insuficiente puede flectar bajo carga, comprometiendo la nivelación del elemento que soporta.
Nuestra recomendación
Cuando el proyecto lo permite, valoramos junto al cliente cuál de los dos sistemas se ajusta mejor a su secuencia de obra concreta, en lugar de aplicar un criterio único para todos los casos. Esa conversación previa, aunque parezca un detalle menor, suele evitar contratiempos en el momento del montaje.
Consulta nuestra categoría de placas de anclaje o solicita presupuesto sin compromiso indicando el sistema de fijación que prevé tu proyecto.
